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¿Donda está mi elefante?

Desde hace varias semanas que mi cabeza parece un desfile orgulloso de ideas. Probablemente por eso será que no consigo unir dos palabras para sentarme a escribir desde la última vez; caminar y hablar disfrutando de la compañia de alguien o simplemente pensar y respirar, tomar una gran bocanada de aire, como suele decir un amigo en la oficina. Lo único que logro entender de todo este torrent de ideas es una de las mejores frases de la historia de los simpsons, que se puede aplicar a mil ideas pero que quizá, a esta altura del everest solo tenga un destinatario: ¿Dónde está mi elefante? Es lo unico que tengo en claro que es lo que quiero y en lo que me consume el mayor de mis pensamientos. Ni mis sueños son concretos: dan vueltas, sobre cosas inexplicables que no le atribuyo ninguno de los posibles análisis. Entre toda esa locura de ideas se me vino a la cabeza esa pregunta que suele suceder cuando uno siente que la poca energía que tiene, es consumida en su totalidad en el horario laboral. Antes salia con ganas de hacer cosas, de querer usar el tiempo, de necesitar cambiar el mundo. Quizá, el hecho de hacer muchas cosas durante mucho tiempo, y tener la semana organizada en mil actividades (Eso me hace acordar a una propaganda de shampoo muy vieja) hace que el hecho de tener tiempo al pedo parezca que tengo mucho tiempo para hacer las cosas, pero que no hago nada.
También es cierto que el stress y la concentración que ultimamente estoy teniendo en el trabajo (Y, que no necesariamente se ajusta a la relación costo-beneficio) hacen que mi cabeza no sirva para otra cosa mas que para trabajar.
Es asi: Mi dia queda reducido a pequeños nadas o un monton de pocos sin que logros aparentes.
¿El amor me ahoga? ¿El trabajo me asfixia? ¿Mi vagancia reina a libre voluntad o simplemente no encuentra quien le haga frente? ¿Mi motivación colgó los botines o emigró a mejores futuros?

Hoy

Vivo bajo una nube de celos. Enjaulando mis sentimientos de amor. Esos días donde los cuestionamientos afloran en mi mente, como truenos en un día de lluvia; aparecen y desaparecen con una energía capaz de hacerme desconcentrar incluso en el país de mis maravillas (Lugar parecido a la Tierra del Chocolate de Homero). Pequeñas (auto)preguntas que tienen como fin desquebrajar ese rio pacífico de ideas sin sentido que fluyen, viajan y juguetean por mi cabeza. Quiero saber la verdad, pero al verla no la puedo masticar. No la quiero. La quiero devolver.
¿No puedo volver al momento donde no sabía nada y vivia feliz? ¿Para que la busco si se que voy a encontrar algo? ¿Otra vez, bendita agonia, fiel soledad? ¿Cuanto dura esta vez? ¿Ya?
Changos

Nacido para ser salvaje

Recuerdo cuando, ocho años atras mi cuerpo tenía energía reluciente, que traspasaba todos los límites que se me podían ocurrir. Recuerdo que me acompañaba en toda aventura, al espacio, que la predisposición y la entrega era total: Podía mojarme, salir a correr desnudo en invierno, bañarme en champagne, ir a jugar a la pelota enfermo y la respuesta era simple: No obtenía ningún tipo de cuestionamiento o bajeza en mi performance.
Ahora, con el paso del tiempo, mi cuerpo, emociones e incluso mis ganas han ido migrando (Perdón, secuelas de la profesión) hacia nuevos horizontes, hacia nuevos límites e imposibilidades.
Siempre me pregunto si será que la oficina tiene que ver con eso; que de a poco va sofocando y ahogando la energía de mi cuerpo; si el hecho de estar sentado haciendo un trabajo repetitivo no me saca fuerzas para hacer esas cosas raras para la gente normal. Siento que cada minuto que pasa, sentado, atrofiandome en una silla (sin apoyabrazos) es un minuto en donde la energía se va disolviendo dentro mio, y pensar que tanto de lo que pude haber hecho, habrá quedado nomás en mis sueños (¿O pesadillas?)
¿Quién compartirá mi desconsuelo?

Medio


Cuantas ideas medias pensadas. Cuantos cursos medios empezados. Cuantos amores medio amados. Cuantos programas medio programados. Cuantas canciones medio escritas. Cuantos libros medio leidos. Cuantos juegos medio perdidos. Cuantas personas medio conocidas.
La vida parece una balanza de desiciones que no dejan de acechar a nuestro pobre destino que, inutilmente intenta fijar el curso de lo que
(aparentemente) será un camino largo y duro; y que a medida que es transitado, se empieza a llenar de luz y de vida. Sin embargo, y, muchas veces sin darnos cuenta, es ese mismo destino el que nos lleva a un lugar en donde no queriamos estar: En ese camino donde tenemos que elegir. Toda nuestra concepción, de vida, se basa en una desición, desiciones que afectan directa e indirectamente el sentido de la vida. ¿Para que tener una sola vida cuando hay que dejar tantas cosas de lado?
Hace unos dias leí algo (no recuerdo qué medio) donde decía que yo tenía que encontrar mi lugar en este mundo, por mas insignificante que sea y desde ese día en que no puedo dejar de pensar ¿Cuál es mi legado en este mundo? ¿Porqué todo tiene que tener un fin? Siento que los días pasan y yo, sigo aquí, parado en este rincón del universo viendo la gente pasar.
¡He dicho tantas cosas y he cambiado tanto!
Cuantos pensamientos medio olvidados y cuantos otros pensamientos que no quiero recordar; y, a pesar de todo, se encuentran ahí, esperando salir en una tormenta de ideas, razonamientos e inspiración.
Y yo, en el medio del colectivo.

The beginning of the end

La vida apesta. Uno se pasa todos los dias de su vida, pensando en un mañana mejor, haciendo esfuerzos sobrenaturales por sentirse mejor y sosteniendo que todo va a ser mejor; negando una realidad y ocultando la depresión bajo una frágil y transparente máscara de felicidad cuando en la realidad se la pasa frustrado por la vida que tiene, por todas las cosas que no puede hacer y que no consigue. Nos la pasamos tomando desiciones que despues terminamos por no aceptar, pensando en mil cosas que nos mantienen el dia ocupado para llegar a la noche y pensar ¿Sirvió de algo?
Todo es tan complicado y cada dia que pasa es un dia menos de vida que tenemos, y nos acercamos hacia un final inevitable y así y todo no podemos hacer nada para contrarrestarlo.
Perdón si es muy post muy depresivo. Quizá tuve un sueño de mierda ayer a la noche; quizá me desperté pensando que no hay salvación o quizá solo tuve un domingo de mierda (El segundo round, como era de esperarse).