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Pensar

He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
Para no tener que dejarla luego.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan solo
Pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.

Una carta de amor

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.


Julio Cortazar

Toma mi mano

Toma mi mano,
hazme sentir que estás cerca
en la novedad de esta hora
en que mi mano es nueva en tu mano,
y es mi mano porque tú la tomas
y mi pecho ha quedado silencioso como ella, anhelante,
en el banco arrobado, suspendido por todas las estrellas.

Tu voz habla amorosa...

Tu voz habla amorosa...
Tan tierna habla que me olvido
de que es falsa su blanda prosa.
Mi corazón desentristece.

Sí, así como la música sugiere
lo que en la música no está,
mi corazón nada más quiere
que la melodía que en ti hay...

¿Amarme? ¿Quién lo creería? Habla
con la misma voz que nada dice
si eres una música que arrulla.
Yo oigo, ignoro, y soy feliz.

Ni hay felicidad falsa,
mientras dura es verdadera.
¿Qué importa lo que la verdad exalta
si soy feliz de esta manera?

No soy nada

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
de mi cuarto de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es
(y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?),
Dan al misterio de una calle constantemente cruzada por la gente,
a una calle inaccesible a todos los pensamientos,
real, imposiblemente real, evidente, desconocidamente evidente,
con el misterio de las cosas por lo bajo de las piedras y los seres,
con la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres,
con el Destino conduciendo el carro de todo por la carretera de nada.

Hoy estoy vencido, como si supiera la verdad.
Hoy estoy lúcido, como si estuviese a punto de morirme
y no tuviese otra fraternidad con las cosas
que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
la fila de vagones de un tren, y una partida pintada
desde dentro de mi cabeza,
y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos a la ida.

Hoy me siento perplejo, como quien ha pensado y opinado y olvidado.
Hoy estoy dividido entre la lealtad que le debo
a la Tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

He fracasado en todo.
Como no me hice ningún propósito, quizá todo no fuese nada.
El aprendizaje que me impartieron,
me apeé por la ventana de las traseras de la casa.
Me fui al campo con grandes proyectos.
Pero sólo encontré allí hierbas y árboles,
y cuando había gente era igual que la otra.
Me aparto de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué voy a pensar?
¿Qué sé yo del que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? Pero ¡pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser lo mismo que no puede haber tantos!
¿Un genio? En este momento
cien mil cerebros se juzgan en sueños genios como yo,
y la historia no distinguirá, ¿quién sabe?, ni a uno,
ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos perdidos con tantas convicciones!
Yo, que no tengo ninguna convicción, ¿soy más convincente o menos convincente?

No, ni en mí...
¿En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo
no hay en estos momentos genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas
-sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas-,
y quién sabe si realizables, no verán nunca la luz del sol verdadero
ni encontrarán quien les preste oídos?
El mundo es para quien nace para conquistarlo
y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
He soñado más que lo que hizo Napoleón.
He estrechado contra el pecho hipotético más humanidades que Cristo,
he pensado en secreto filosofías que ningún Kant ha escrito.
Pero soy, y quizá lo sea siempre, el de la buhardilla,
aunque no viva en ella;
seré siempre el que no ha nacido para eso;
seré siempre el que tenía condiciones;
seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta
y cantó la canción del Infinito en un gallinero,
y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Derrámame la naturaleza sobre mi cabeza ardiente
su sol, su lluvia, el viento que tropieza en mi cabello,
y lo demás que venga si viene, o tiene que venir, o que no venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
conquistamos el mundo entero antes de levantarnos de la cama;
pero nos despertamos y es opaco,
nos levantamos y es ajeno,
salimos de casa y es la tierra entera,
y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.

Gonzalo

Al amanecer, la lluvia continuaba castigando los cristales.
¡Con semejante día, tener que ir a la clase de psicopatología en ese miserable hospital! De nuevo, escuchar palabras y palabras, jamás un intento de terapia eficaz. A veces hubiera preferido elegir otra especialidad, como cirugía o ginecología. Allí todo es más concreto, más técnico. Los órganos se palpan, están a la vista, tienen forma, peso, color, se desangran, degeneran, se pudren. Pero la mente... ¿Qué cosa es la mente? ¡A veces me pregunto si realmente existe o es un producto de la imaginación! ¿Cuál es el paso que lleva a la locura? ¿Dónde están los medios para prevenirla? Y sabiéndolo, ¿qué se hace en éste y en tantos otros hospicios para devolver la salud a los enfermos en estado de abandono, ignorados por los propios médicos y familiares?
¡Vaya tratamiento el de los hospitales psiquiátricos! El decano de la facultad, conservador ("no te metás"), se negaba a cambiar los viejos esquemas. ¡Los pacientes! Él no se acostumbraría nunca a verlos sucios, hacinados, con hambre, sin una palabra, sin una mirada...
Esa noche, la tormenta no le permitió dormir. Permaneció con los ojos abiertos, fijos en una holgazana y terrosa polilla que estaba prendida al cielo raso, mientras una lámpara mortecina poblaba las paredes de imágenes...
Los pensamientos lo invadían como el torrente a las indefensas piedras del río. "El país no tiene salida... igualito que en el Perú." Ya no quedaban científicos ni se podía practicar una buena medicina. Los que realmente valían estaban en el exterior.
Sólo le faltaban dos meses para terminar la especialidad; estaba bastante avanzado en el estudio del inglés y pelearía por obtener una beca para estudiar Psiquiatría en los Estados Unidos.
Salió del departamento sin desayunar. Atravesó la lluvia hasta la estación de subterráneo. Por suerte, encontró un asiento desocupado junto a la ventanilla. Mientras miraba correr las negras paredes del túnel, volvió a recordar lo sucedido con el jefe de la cátedra, la mañana anterior. Había quedado malhumorado y confundido. Nunca se pondrían de acuerdo sobre la necesidad de cambiar los tratamientos en las instituciones mentales.
Tomó luego el ómnibus que, trotando pesadamente sobre los adoquines de la calle Brandsen, lo dejó frente al paredón gris del Hospital Borda. Esa muralla, un eufemismo cuya única función era esconder el abandono. En el interior, esquivó basurales y cruzó corredores húmedos con paredes desnudas y de revoques heridos.
Cuando Gonzalo llegó a la sala, después de haber luchado contra la correntada de aire de los pasillos, el doctor Méndez estaba comenzando la presentación de un caso de psicosis: "Crisis catatónica de un esquizofrénico". Frente a él, un enfermo esquelético y desnudo permanecía totalmente ausente, los ojos fijos en un punto indescifrable, la cabeza rapada.
-Pueden experimentar con él cualquier cosa -afirmó el profesor-. Intenten quemarlo, pincharlo con alfileres y verán que no reacciona. Pueden colocarlo en las posiciones más insólitas, aquéllas en las que uno de nosotros se desplomaría. Estos enfermos desafían la ley de gravedad, ¿ven?-dijo mientras, sin ningún esfuerzo, doblaba el brazo del hombre. Se quedará así, o en cualquier otra posición en que lo coloquen.
Mientras iba explicando, sacudía con violencia el cuerpo del infeliz, que cambiaba de postura según quisiera el profesor.
-Los músculos pierden la tónica normal -continuó diciendo el doctor Méndez. -El cuello puede girar totalmente hacia atrás, los brazos pueden hacer movimientos imposibles. Es lo que se denomina "flexibilidad cérea", es decir, de cera. Continuará en un estado de completo estupor, sin movilidad ni actividad espontánea. Puede permanecer mudo y presentar una obediencia automática. La excitación cerebral excesiva de estos enfermos los inhibe totalmente, como un motor en loca carrera, teniendo el coche embragado. Este exceso es el que no les permite conducirse y actuar normalmente.
-Como ven, éste es un caso típico de catatonia. Se trata de un individuo con pérdida de conciencia y autonomía, sin reacciones, como... "sin alma".
Y mientras hablaba, lo manejaba, moviéndolo como un muñeco articulado.
A continuación, lo condujo hasta las duchas y, sujetándolo de los brazos, lo ubicó debajo de una de ellas. Abrió el grifo y una arrítmica lluvia de agua helada comenzó a caer con fuerza sobre el desdichado.
Los residentes continuaban en silencio.
-No se preocupen -aclaró el profesor Méndez, adivinando el malestar de sus discípulos frente a la agresión. -No va a reaccionar. Ya les expliqué que estos enfermos no sienten ni frío ni calor... ni nada.
Luego, dando por finalizada la presentación del caso clínico, dejó al enfermo junto a la ducha y salió al patio seguido por los atónitos alumnos. Tenían que observar otro caso diferente antes de dar por finalizada la clase.
Gonzalo quedó tan inmóvil como el hombre que tenía frente a él. Al cabo de unos instantes, sacudió la cabeza, como para ahuyentar sus razonamientos. ¿Qué era lo que estaba esperando allí? Le acababan de informar que estos enfermos nunca reaccionaban... Abrió un armario descascarado y revuelto y sacó una toalla usada. Secó con ella al paciente y lo llevó a su cama. El pobre quedó tendido sobre las sábanas harapientas.
Abandonó el hospital más decepcionado e impotente que nunca.
Dos semanas más tarde, volvió a recorrer el pabellón. Mientras se encontraba en uno de los recintos, un hombre se le acercó y le dijo:
-Gracias.
Gonzalo, sin reconocerlo, le preguntó:
- ¿Gracias? ¿Por qué?
-Por sacarme de la ducha aquel día.
- ¿Quién te contó?
-Yo me acuerdo -respondió el hombre.
- ¿De qué?
-De que me secó y me llevó a la cama.
No pudo responderle. Sólo atinó a preguntarle su nombre.
-Juan -contestó el enfermo.
De pronto, Gonzalo se encontró en la calle. Detuvo un taxi y, sin saber exactamente qué hacía, dijo en forma automática:
-Chofer, ¡a la Universidad! Viamonte al 400.
Abrió la puerta del departamento de Becas en forma decidida. Solicitó detalles y formularios para postularse a la beca exterior, y regresó al departamento. Algún día él, Gonzalo Duncan Acosta, iba a transformar los hospitales psiquiátricos del país.

Texto

A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir cruzándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.

Haruki Murakami

Filosofía de Jueves

¿Qué nos pasó? Tal vez estamos en el mundo para buscar el amor, encontrarlo y perderlo, una y otra vez. Con cada amor volvemos a nacer y con cada amor que termina se nos abre una herida. Estoy llena de orgullosas cicatrices.

Isabel Allende

He encontrado el secreto de tus ojos

Mírame
busco en el fondo del pozo la cantárida dorada
y para salvar a la noche asesino a los noctámbulos
mírame hasta el agotamiento de las fuentes
donde el temblor se deshace
en la inmovilidad de tus ojos
¿desde qué día señalado por la ausencia de horas
has dejado de creer en la noche?
el amor es una forma de la maduración de los ríos
es un pasatiempo vertiginoso al borde del abismo
y tú has comenzado a caminar por la cuerda de mis sueños
a embellecer la muerte de los pasos.

Para que sólo tu luz me ilumine
ordena que hoy sea el último día
ordena que se derrumben las alturas
arranca la blanca mancha del sol
de otros ojos extraños que pasan.

Mírame
mírame en la luz de un universo sin mundos
en la luz de esa aurora feroz
mírame con tus dientes
y a través de la espuma
de océanos interminables que nos acechan.

Mediodía

Transparentes los aires, transparentes
la hoz de la mañana,
los blancos montes tibios, los gestos de las olas,
todo ese mar, todo ese mar que cumple
su profunda tarea,
el mar ensimismado,
el mar, a esa hora de miel en que el instinto
zumba como una abeja somnolienta...
Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas,
Ramas rubias sensibles y tiernas como cuerpos,
vastas arenas pálidas.
Transparentes los aires, transparentes
las voces, el silencio.
A orillas del amor, del mar, de la mañana,
en la arena caliente, temblante de blancura,
cada uno es un fruto madurando su muerte.

Idea Vilariño

El juego en que andamos

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

Juan Gelman

Los "héroes" y los "no-héroes"

Según Reuben Fine, los jugadores de ajedrez se dividen en "héroes" y "no-héroes".

Los "héroes" creen que el ajedrez es lo único importante, juegan bien al ajedrez, pero es lo único que hacen bien, tienen pocos o ningún amigos, muy mal carácter, y acaban amargados. Piensan que ganar es lo único importante.

Los "no-héroes" les gusta hacer de todo, tienen buen carácter y muchos amigos, juegan también muy bien, pero se quedan más satisfechos con una partida bonita ("hermosa") que con una victoria porque el otro se equivocó. Son más felices, porque no sufren con las derrotas y el placer de la victoria les dura más, aunque a veces se acuerdan de una partida muy bonita que ganaron y no se acuerdan contra quién jugaron.

Los "héroes" se acuerdan de a quién le han ganado, pero no cómo, y eso de "partida bonita" no lo entienden muy bien: piensan que una partida sólo es bonita, si la han ganado ellos.

Se puede cambiar de una a otra personalidad según como uno se tome las cosas.

Estas dos personalidades se dan en todos los aspectos de la vida, no sólo en el ajedrez, y tienen otros nombres en lenguaje de la calle que no pondré sobre el papel.

Los “no-héroes” son muchísimo más peligrosos que los héroes cuando se enfadan, aunque les pasa muy poco, y esto es así porque su sentido del honor, de la ética, y del compañerismo les puede empujar a mucho, mientras que los “héroes” sólo se mueven por ambición, orgullo y cosas parecidas, que son más débiles.

Los héroes verdaderos, los de las leyendas, son "no-héroes" que se encontraron en situaciones en las que todo en lo que creían y querían estaba en peligro y dependía de ellos, y actuaron en consecuencia.

Entre tus brazos...

Entre tus brazos
entre mis brazos
entre las blandas sábanas
entre la noche
tiernos
solos
feroces
entre la sombra
entre las horas
entre
un antes y un después.

Idea Vilariño

Ya no será

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir

Idea Vilariño

Goodbye My Lover

Did I disappoint you or let you down?
Should I be feeling guilty or let the judges frown?
'Cause I saw the end before we'd begun,
Yes I saw you were blinded and I knew I had won.
So I took what's mine by eternal right.
Took your soul out into the night.
It may be over but it won't stop there,
I am here for you if you'd only care.
You touched my heart you touched my soul.
You changed my life and all my goals.
And love is blind and that I knew when,
My heart was blinded by you.
I've kissed your lips and held your head.
Shared your dreams and shared your bed.
I know you well, I know your smell.
I've been addicted to you.

Goodbye my lover.
Goodbye my friend.
You have been the one.
You have been the one for me.

I am a dreamer but when I wake,
You can't break my spirit - it's my dreams you take.
And as you move on, remember me,
Remember us and all we used to be
I've seen you cry, I've seen you smile.
I've watched you sleeping for a while.
I'd be the father of your child.
I'd spend a lifetime with you.
I know your fears and you know mine.
We've had our doubts but now we're fine,
And I love you, I swear that's true.
I cannot live without you.

Goodbye my lover.
Goodbye my friend.
You have been the one.
You have been the one for me.

And I still hold your hand in mine.
In mine when I'm asleep.
And I will bear my soul in time,
When I'm kneeling at your feet.
Goodbye my lover.
Goodbye my friend.
You have been the one.
You have been the one for me.
I'm so hollow, baby, I'm so hollow.
I'm so, I'm so, I'm so hollow.

No te mueras con tu música adentro tuyo

¿Y qué si vivís una vida confortable y tenés un montón de cosas? ¿Cómo podes justificar salir corriendo a hacer lo que te gusta de verdad si eso implica poner en riesgo todas las cosas materiales que conseguiste hasta ahora?

Esto es lo que yo pienso al respecto...

Abandonar un estilo de vida confortable que no te está haciendo feliz es abandonar nada. No hay nada real ahí que valga la pena ser protegido. Un sueldo, un auto, una casa, o un estilo de vida no valen la pena ser asegurados si el costo de esa protección son tu propia felicidad y satisfacción. Los que alcanzan algunos de los logros visibles (externos) del éxito sin alcanzar la satisfacción personal, están viviendo una ilusión cuando se dicen a sí mismos que tienen algo de valor que proteger. En muchos casos, la sensación de que hay algo que proteger es sólo una excusa para evitar enfrentarnos al miedo real: que quizás todo esto no valga nada comparado con lo que estamos perdiendo… que quizás deberíamos vivir más audazmente sin estar tan preocupados por que pasa con todas nuestras cosas.

En la actualidad tengo cosas materiales en mi vida. Tengo un negocio, computadoras, un auto y una casa que estoy pagando. Pero eso son sólo cosas. No tienen importancia. No tienen ningún valor real. Con gusto renunciaría a todo eso y viviría en una choza si ese fuese el precio a pagar por vivir mi misión. Quiero que mi vida haya tenido más “valor” que simplemente comprar cosas y vivir confortablemente. Puedo morirme rico, o puedo morirme en quiebra. Pero no me voy a morir con la música dentro mío.

Después de todo, ¿por qué estamos acá? ¿Es para comprar cosas, vivir confortablemente, hacer que nuestras familias vivan confortablemente y después morirnos? Haya o no una vida después de la vida, una cosa está clara: no nos podemos llevar ninguna de esas cosas con nosotros. Nuestro estilo de vida confortable no tiene poder transitivo.

Y esta es la peor parte. Mientras estás trabajando muchísimo para adquirir y proteger todas estas cosas, podrías morir inesperadamente. Podrías morir hoy. Podrías morir mañana.

Entonces ¿cuál es el objetivo de una vida dedicada a la adquisición y protección de cosas? Toda tu plata y posesiones te pueden ser quitadas por fuerzas fuera de tu control. Sin importar cuántas técnicas para asegurar las cosas apliques, nunca podes garantizar la seguridad completa de tus cosas. Es perpetuamente vulnerable. No hay seguridad real basada en la adquisición y protección de cosas.

¿Entonces que tenés para perder? ¿Qué estás arriesgando si vas tras tus sueños? Si tu actual tipo de vida no es satisfactoria, entonces estás en la quiebra, sin importar la cantidad de plata que tengas. No importa si empezás con $0 o con $1 millón. No tenés nada que perder de las dos maneras. La plata y las posesiones materiales son sólo recursos para usar mientras estás acá –no las podes llevar contigo. Sólo sos el administrador temporario de la plata y posesiones que pasan por tu vida. Entonces cuando las pones en juego, no estás poniendo en juego nada con un valor duradero. No hagas que las cosas materiales sean más importantes que tu propia realización personal y felicidad.

Si estás sentado detrás de un escritorio, trabajando en algo que odias, sólo para asegurar tu estilo de vida actual, no estás asegurando nada. ¿No hay una parte de vos, muy adentro, que quiere huir de toda esa porquería y empezar a vivir en serio? ¿Podes sentir cuán superficiales son tus días, cuán vacíos de sentido? ¿Ya te olvidaste cómo es vivir un día que te satisfaga profundamente como ser humano? Mirá tu casa y todas las cosas que hay adentro. Reconocé que, a la larga, todo eso terminará como polvo. Nada es transitivo. Todo es temporario. Tu casa se va a caer a pedazos eventualmente. Las cosas no te las podes quedar para siempre. Eventualmente vas a perder todas estas cosas, o ellas te harán perderte a vos.

La vida es demasiado preciosa para desperdiciarla. Si pasas tus días trabajando en algo que no te satisface profundamente, entonces estás pasando tus días protegiendo polvo. No hay ningún valor real en eso. Las cosas no te pueden satisfacer. En última instancia te distraerá de vivir una vida significativa.

Qué significa vivir realmente? Muy adentro tuyo tenés idea de donde se encuentra la respuesta a esta pregunta para vos. Es una elección. Sos libre de vivir el tipo de vida que quieras. Pero sabrás que estás viviendo de verdad cuando te das cuenta que harías lo mismo que estás haciendo si sólo tuvieses 18 meses de vida más. Si, de saber que sólo te quedan 18 meses de vida, harías grandes cambios, entonces ¿por qué no hacerlos ahora?

Viví por lo que es real para vos. Viví por lo que realmente te interesa.

Tomar lo que te gusta hacer y convertirlo en algo que te hace ganar plata, ya sea como empleado o como trabajador independiente, es difícil de resistir. Si vas a pasar tanto tiempo trabajando para ganar dinero, ¿por qué no ganar dinero siguiendo tus sueños en lugar de protegiendo polvo?

¿Cómo se ve tu agenda por estos días? ¿está llena de tareas que no te resultan importantes? ¿Por qué seguís eligiendo esa vida todos los días? Sos libre de parar cuando quieras. Vos haces las reglas.

¿Qué porcentaje de las tareas en tu agenda te satisfacen profundamente? ¿Qué tipo de tareas, cosas para hacer, te parecería real? ¿Qué items contendría tu agenda si pudiese elegir? Componé una nueva pieza de música. Escribí algo inspirador y compartilo con otra gente. Hacele un masaje a tu pareja. Hacé ejercicio. Jugá con tus hijos. Hacé un muñeco de nieve. Lee un libro realmente bueno. Empezá tu propio negocio. Decile a tu jefe: yo no hago trabajos sin alma. Hacé algo que, al final del día, te deje sintiendo que realmente contribuiste con lo mejor de vos. No te mueras con tu música adentro tuyo.

Steve Pavlina

Fix You

Veinte minutos me separan del final y no quiero tener que despedirme. No quiero dejarte ni tener que buscarte cuando menos lo quiera, dentro de mucho tiempo, cuando un día sin pensar, piense en vos. Cierro los ojos y espero un milagro, de esos que no se consiguen jamás.
En casa, colectivo o mientras hacía tiempo, lo único que hice durante estas 3 semanas fue pensar en vos, vos y en nada mas que vos, tu figura, tu forma de ser, de pensar, de hablar.

Me enseñaste mucho, me diste que pensar, que anhelar y que reír; no puedo imaginar si no estoy con vos allá, en ese mundo mágico que solo existe para nosotros dos, pero no puedo esperar ni un segundo más en el final; no aguanto y es una contradicción de esas que yo solo entiendo. Por eso, a pesar de todo, quiero que sepas que te banco a muerte, y que serás una gran parte en mi vida, y que siempre te recordaré con felicidad...
Adiós, querido amigo.

Conocer

Dos personas se miran tímidamente en el cruce de una esquina. Se comunican a pesar del ruido de los autos, la fragancia de la lluvia y del viento que golpea sus pestañas. Se saludan con una mirada profunda, con el fin de buscar en su interior la intención que los moviliza, de conocerse más de lo que alguien puede conocer a otra, en el transcurso de un puñado de segundos, de causar una primera impresión (aunque ambos desaprueben las impresiones) lo suficientemente alta para que el otro no huya hacia la dirección contraria. Deciden seguir mirando, sin aún entender del todo el rasgo de los gestos, y por sobre todas las cosas, de saber porqué lo hacen; le restan importancia a las palabras, simples resúmenes mal logrados de sentimientos, descripciones fonéticas y encapsuladoras de lo que hace mucho tiempo atrás, el hombre, simplemente transmitía con dibujos y gestos.
Evitan cerrar los ojos, moverse o sentirse afectados por el contexto en que se encuentran sumergidos. Ya ni recuerdan cuanto tiempo llevan ahí detenidos, exentos a ese mundo que el sol le da vida; parece que a nadie le importa, que ningún alma en esa esquina, en ese exacto momento, se siente atraído a ese intercambio de miradas y sentimientos entre dos desconocidos. Ya se han dicho demasiado; ya, la verdad se encuentra entre ellos, como una delgada línea de luz que separa a ambos cuerpos y que puede jugarles a favor o en contra de esa travesía denominada hablar. Y al final, sin saber que decir, uno de ellos recurre al infalible truco de sonreír esperando una mueca receptora de aprobación para así lanzarse al cruce de los labios, para pintar el cielo con un arco iris, para demostrarle al mundo, que las palabras no son necesarias para conocer a alguien, que el amor a primera vista, existe.

Miedo a perder lo que se tiene

El psicoanálisis establece que el ser humano es incompleto y que su absoluta inmadurez al nacer le señala una falta; por eso es un ser deseante, por eso su vida es una búsqueda de aquello que puede darle la completud. Por eso, cuando ama, dice haber encontrado a su media naranja. Por eso viaja, estudia, trabaja, compra. Pero la tragedia esencial es que nada de todo ello lo satisface y entonces su búsqueda es incesante.
La sociedad se aprovecha y nos fuerza a consumir con la vana esperanza de llenar el vació de nuestra insatisfacción. Y nos convence de que tendremos éxito con las mujeres bellas si compramos un auto erotizado, y las mujeres que seducirán a los hombres deseados si usan ciertos cosméticos, o que la condición de buena madre se gana dando de comer determinadas salchichas, o que solas y solos resolverán sus problemas comprando el desodorante publicidatos. Como esos artilugios inevitablemente fracasan, queda abierta la esperanza de hallar (comprar) otros.
La ambición de tener se extiende a todos los campos, incluso más allá de las cosas. Puede aplicarse a una actividad, una facultad o un proceso. Así, en vez de decir "amo", "odio", o "pienso", digo "tengo un amor", "tengo un odio" o "tengo una idea".

Llorar a lágrima viva...

Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Oliverio Girondo