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Nadie ni nada llega a tu vida por casualidad

Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad y para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.

Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realidad entendés que si no superas esos retos, nunca hubieras descubierto tu potencial, tu fuerza o el poder de tu corazón. Todo pasa por una razón, nada sucede por casualidad o por suerte. MAGIA, que le dicen por ahí...
JK Rowling suele decir que no necesitamos magia para cambiar el mundo, que llevamos todo el poder que necesitamos dentro de nosotros; y esa magia es mas fuerte que cualquier enfermedad, heridas de amor, quiebras, o todo eso que ocurre para probar los limites de tu Ser. Nuestra vida siempre estará llenas de retos y sin duda alguna, ellos llegan para fortalecernos y refinarnos como ser humano.

Y no hay mejor forma que acompañado por gente como uno. Porque la gente que conocés afectan tu vida, las caídas y los triunfos que experimentás crean la persona que eres. Aún se puede aprender de las malas experiencias. Es más, quizás sean las más significativas en nuestras vidas.

Si alguien te ama, ámalos a ellos; no porque ellos te aman si no porque te han enseñado amar y abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida. Hace que cada día sea valioso y aprecia cada instante.

Permítete liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto. Mantén tu cabeza arriba, porque tienes todo el derecho de hacerlo. Repetite a ti mismo que sos un Ser magnífico y créelo. Si no crees en ti mismo nadie (mas) lo podrá hacer...

Crea tu propia vida, encuentrala y luego VÍVELA

Y hablando de ambigüedades, Hermann Hesse suele decir que "desde que mi pensamiento ha cambiado, ya no existen para mí palabras ambiguas ni dichos: cada palabra tiene decenas, centenares de significados. Y ahí empieza lo que temes...La magia".

El camino mas largo

A lo largo de mis años, siempre me vi obligado de seguir un camino conocido. La perfección, mis padres, la sociedad y la educación intentaron inculcarme el y los caminos que un hombre debería de transitar. Siempre fue el mismo camino, una y otra vez a pesar de las dudas, de nunca tener en claro que buscar y que encontrar sobre ese camino.

Muchas veces la vida nos lleva a escoger el camino mas fácil, el seguro, aquel que nos hace sentir protegidos, queridos y necesitados. Nos apachurramos (Darío Dixit) y nos quedamos en el camino de la comodidad, ante el peligro de lo desconocido, de eso que nos hace palpitar el corazón. Desde que empecé a decidir no dejarme ganar por el miedo que he intentado, con mayores logros que fracasos, cambiar de recorrido. Porque lo importante no es llegar al fin, sino recorrer el camino, transitarlo, aprender, conocer(se) y disfrutarlo, para mal o para bien. Pero ¿Cuántos son los que se atreven a transitar el camino mas largo? ¿A hacer un acto de fuerza especial para cambiar lo que a primera vista parece inevitable?
Poca gente es capaz de prever, incluso, hacia donde les lleva el camino hasta que llegan a su fin. Es ahí, cuando uno está por comenzar a transitar el nuevo camino, cuando las dudas comienzan a aparecer y el miedo se presenta de la peor manera posible.
Los tiempos difíciles han ayudado a hacerme comprender mejor lo infinitamente rica y maravillosa que es la vida y que muchas cosas que nos preocupan no tienen la más mínima importancia.
Pero soy una persona negativa.

¿Y si la vida, fuera simplemente una cadena de malas decisiones hasta un final menos trágico? No importa que ruta tomemos siempre terminamos en el mismo lugar: El infructífero encuentro con el destino. El momento en el que todo pierde sentido y decidimos que la dirección hacia adonde vamos, no es la que nos hace feliz. Y esa felicidad pesa, moviliza.

Mis contradicciones tienen un punto de inflexión en el cual depende de que lado se mire. Puedo contradecirme trescientas millones de veces al día o puede ser que aún no haya decidido cual verdad es la que quiero adoptar como axioma. Porque mi vida se mide en axiomas, en reglas que no deben ser quebradas para mantener un orden y progreso. Aún así, decido no elegir el camino que siempre me ha depositado en la misma salida. Quiero seguir escuchando a mi corazón. Eludir el camino que todos conocemos. Seguir hacia adelante ruta de los que intentan lo que nunca pensaron y se sienten felices porque hay algo distinto, porque se desvanece de pronto lo que sobra y no existe el vacío si queremos colmarlo.

¿El camino que se elige es siempre el correcto? Lo correcto está en la elección.

Y me gustaría poder elegir. Aunque suene egoísta.



Mas, si existiera el camino de olvidarte, yo voy siguiendo el camino de quererte.

Jenniley Bonilla

A puro pulso




Google define el pulso como una pulsación provocada por la expansión de sus arterias como consecuencia de la circulación de sangre bombeada por el corazón. Hace unos meses atrás, la película A Simple Rhythm, intentó mostrarme como todos los ecosistemas del universo interactuan a través y, a partir de, un 'simple' pulso que se va ajustando a medida que este se va haciendo mas intenso. Sin embargo, ninguna de estas dos definiciones me sirve para poder expresar lo que siento cuando se me acelera el pulso.
La mitad de nuestras equivocaciones en la vida, nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos y, nunca terminamos de estar conformes con las cosas y por como las cosas suceden. Las cosas no tienen explicación, la vida no tiene explicación, ni orden, ni nada, aunque veamos en el pasado un principio y en el horizonte un fin. Me aterra pensar que en algún futuro lejano/cercano, estaré quizá arrepintiéndome de no hacer las cosas que siento. Todo tiene un momento, y un lugar. Y no tiene porque ser perfecto. Tiene que ser real, palpable. Como un abrazo.

Ocasionalmente me gusta caminar sin rumbo destinado e imaginar que puedo extraerme del mundo y verlo desde otra perspectiva, con todas esas virtudes dignas de un buen día positivo. Caminar sin sentido, ni orientación ni curso. Caminar, sin omitir sonido y con el ruido de la música, viendo las caras de las personas y extraerme de toda esa realidad que nos rodea y que no me genera nada; por que intento encontrarme en alguien, creer que es posible estar en dos lugares a la vez, pero es imposible.

Camino con un pulso fijo, consciente de mi caminar automático que no es manejado por nadie en particular y que por mas que quiera desviar la atención de mi cabeza, recuerda, sonríe, al unísono con cada latido del corazón; que intenta cerrar los ojos y sentir las gotas en su frente. Porque Mr.X no usa paragüas, quiere sentirse vivo. Y, si bien hay muchas formas de hacerlo, junto con tu sonrisa al viento en una tarde nublada, las gotas en la frente me nutren, me dan fuerza, como una planta transplantada.

Hay que salir a comerse el mundo, la vida; no hay tiempo para nada. No hay tiempo; yo me quiero matar porque se que me voy a morir; y, es esa misma ansiedad la que me ocasionalmente me lleva a pensar desde el mas allá, desde los límites desconocidos de mi.

A mi me encanta ser Martín. Me cabe ser Martín con todos mis defectos y las pocas virtudes que pueda tener. Con esta parte de músico resignado, de negativo por naturaleza, con su parte de Joel, su parte de Will Hunting y su parte de Leonard.

Pero sin ninguna duda, una parte de mi, será gracias a vos, un mejor Martín.

¿Ya puedo expresar lo que me provocás?






Un cambio de frecuencia...

Amar es dar lo que no se tiene a quien no es


Estoy cada vez más convencido de que nuestra felicidad o infelicidad depende mucho más de la forma en que se resuelvan los acontecimientos de la vida a los acontecimientos en sí. A fin de cuentas, ¿Qué es lo que importa en la vida? ¿Llegar? ¿Padecer? ¿Perecer?

Todos llegamos al mismo lugar, con menos prisa o mas despacio pero no creo que el final, sea algo por lo que todos tengamos antojo de llegar; y, en definitiva, lo que queda, lo que nunca muere, es como fuimos nosotros y cuanto crecimos en esta carrera infinita espiritual y lo que aprendimos durante todo el proceso, de las personas, de los momentos y porque no, de nosotros mismos. Cuanta felicidad aprendimos a disfrutar, cuanto dolor aprendimos a sobrellevar y, mas que nada, a perdonar...
Nadie mide la felicidad. Nadie te enseña a disfrutar de lo que tenés hoy, ahora. Ahora que ya no es. Que ya no es, porque vos, seas quien seas estas leyendo esto en un futuro inexistente para mi, y en un pasado que jamás existió para vos.

Dicen que hay tres cosas que no tienen vuelta atrás: La palabra dicha, la oportunidad perdida, y la muerte. Y yo no quiero tener que arrepentirme de ninguna. No quiero pensar que las cosas que no se dijeron en un momento, ya no pueden volver, que el momento no se puede recrear, que ya no existe; en realidad me aterra darme cuenta de que es así. Siempre recuerdo al famoso Ted Mosby preguntándole a medio planeta si ese era (fue) el momento o no de besarla y de como se arrepiente por no haberlo hecho; pero lo que mas le preocupa no es el no haberlo hecho; es saber que puede llegar a existir esa maldita coincidencia de que jamás vuelva a ocurrir. Y ahí es cuando el hombre se siente impotente, minúsculo.

Que fácil uno se olvida de todo. Que fácil que la mente logra gestionar los casilleros vacíos de la memoria para ser ocupados solamente por recuerdos alegres. La época hace que uno aplique memoria selectiva y se acuerde -a veces, en lo posible- de lo que puede y no de lo que debe. Quizás, uno, a veces cambiaría todo lo que tiene por algo del pasado (Mientras suena la parte Would you wait for me?!) o por algo que ya no es y que lo retorna a un lugar feliz, a un pasado que existe en el presente solitario, en el fragmento diminuto de un segundo; un lugar inexistente, inconcreto, pero que existe y que nada, ni nadie, jamás, hará que desaparezca. Si habré navegado por mi memoria, de derecha a izquierda, en un eterno recuerdo, en un olor mágico, en un momento inmortal, casi perpetuo, queriendo volver a recrearlo para mitigar el dolor. Mi dolor. Único. Singular.

¿Acaso no es ese, el fin de la nostalgia? Sábato decía que todo momento pasado se lo recuerda mejor, pero que en realidad es tan malo como el actual, sólo que se recuerdan las cosas que a uno le hicieron bien que hacen que todo pasado sea, indefectiblemente, mejor.

El antes y el después. Los finales alegres y de los finales que son. Los finales que dan lugar a un nuevo comienzo y los finales que jamás se consiguen.

Cuando estas triste, la música triste es mas triste; y cuando a un escrito le ponés nombre, es porque querés, esperas, muy en el fondo de tu ser, a que en algún momento sea leído, o tenés la leve esperanza de que así sea.

Quien busca encuentra, suele decir el dicho. Y al que encuentra, se le mueve todo...

Poema 7 – Espantapájaros

¡Todo era amor… amor! No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor.

Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos. Amor analizable, analizado. Amor ultramarino. Amor ecuestre.

Amor de cartón piedra, amor con leche… lleno de prevenciones, de preventivos; lleno de cortocircuitos, de cortapisas.

Amor con una gran M, con una M mayúscula, chorreado de merengue, cubierto de flores blancas…

Amor espermatozoico, esperantista. Amor desinfectado, amor untuoso…

Amor con sus accesorios, con sus repuestos; con sus faltas de puntualidad, de ortografía; con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.

Amor que incendia el corazón de los orangutanes, de los bomberos. Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas, que arranca los botones de los botines, que se alimenta de encelo y de ensalada.

Amor impostergable y amor impuesto. Amor, incandescente -y amor incauto. Amor indeformable. Amor desnudo. Amor-amor que es, simplemente, amor. Amor y amor… ¡y nada más que amor!

Oliverio Girondo

Follow Me

Hace un año decidí, quizá en contra de una regla propia, sacarme una cuenta de twitter; un poco porque estaba aburrido, un poco porque me causaba intriga y otro porque necesitaba contactarme con alguien, este 1 de mayo, feriado que cayó sábado, decidí ingresar en el formulario de alta y empezar a experimentar ese mágico y extraño mundo de las redes sociales 2.0.
Siempre fui una persona social, virtualmente hablando; desde las épocas en donde me conectaba a las BBS, pasando por los foros, esos grandes foros que han quizá pautado en secreto los cimientos de lo que hoy conocemos.

Sin entrar en detalles de un pasado pisado que me ha dejado bastantes buenos recuerdos, amigas, amigos y anécdotas de todo tipo twitter ha conseguido llevar todo a una nueva expresión. Para una persona ansiosa como yo, el saber que hay algo que leer, siempre me da cierta tranquilidad que me relaja.

Recuerdo que, en cuanto decidí darlo de alta fue, un concepto que me llevó hacia él: Microblogging. No quiero poner muchas palabras con las cuales se puedan encontrar este espacio desde un buscador, jamás fue la idea de este espacio lejos de todo, pero debo decir que esa palabra fue la que originó todo. Pensé que al tratarse de esa palabrita mágica podría quizá canalizar esos pensamientos que no llegan a formar un buen texto en algo pasajero y fructífero pero con un fin determinado: plasmar eso que pensaba en algún lugar. Lo que nunca imaginé es que esa herramienta me llevaría nuevamente, como hace ya varios años atrás a un nuevo mundo y horizonte para conocer gente, entablar nuevas conversaciones y poder dejar fluir esa necesidad de temas que no comparte la mayoría como el cine, la música, el humor ácido y los pensamientos filosóficos y bizarros. Me brindó oportunidades de poder intercambiar pensamientos, gustos y hasta porque no, risas...

Pero lo mas importante es que me llevó a vos.

Yo no te conocí por twitter; ya te conocía desde antes, desde otra vida; o fuimos una misma persona, no lo se. Lo único que si se, es que conseguí es encontrarte, en el lugar donde menos pensé que te iba a encontrar.

Es esa cálida sensación de tranquilidad, paz. Es perderme en tus ojos y encontrar un hogar, es tenerte a mi lado cada mañana al despertar, ver caer la lluvia arropada entre tus brazos, entre las sabanas revueltas, con la esperanza de ser amado.

El camino marca una dirección. Y una dirección es mucho más que un resultado; y la dirección es guiada por la luz de tus ojos, esa luz que da vida a todo este universo que se genera, que tiene vida y que crece. Verde. Fuerte.

Son esa decisiones que quizá uno en su momento no entiende (El porqué hacerme una cuenta, el porqué hacer un clic de más o porqué leer que escribió CG) pero que todo conducía hacia vos en este momento de la vida, ni antes ni después.

Y no pasa un día en el que me alegre de haberme creado una cuenta.

Mas, si existiera el camino de olvidarte, yo voy siguiendo el camino de quererte.

Jenniley Bonilla