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La chispa adecuada

Como siempre, estas situaciones me hacen llorar por las razones equivocadas. El aire, que contagia las lágrimas más que las palabras propias del emisor y su enorme carga emocional, me dejan en un estado de trascendencia del cual, aunque quisiera, no podría escapar. Me estremece pensar que estas cosas sean parte de la vida de la humanidad, que tanta inconsciencia (porque no hay otra palabra para definir semejante y, atroz acto) de una persona, sea producto del dolor de tantos. Se generan cosas positivas, se sabe; genera que mucha gente piense en todas esas cosas que no vemos y sin embargo existen. Muchos de esos otros tantos, lo toman como un camino para empezar a luchar, a seguir sin perder esas vagas esperanzas de que queda algo bueno por que seguir luchando todas las mañanas; a muchos otros los vence el dolor de una de las situaciones mas adversas y alineales de la naturaleza humana; otros, que alejados pero conscientes de la gravedad del asunto, nos emociona y nos hace pensar en que el destino, fiel a su deseoso azar incontrolable, nos puede regalar un infierno viviente. Por último, el grupo restante, directamente no conocen palabras para poder expresar lo que sienten, solo lágrimas, de las mas reales y sinceras de compartir el dolor de muchos.
Cuales son las razones por las cuales yo lloro, y volviendo al tema, se podría decir que es por mi maldita manía de ponerme en el lugar del otro; de saber que yo estaría totalmente devastado por semejante situación; lloro porque veo el futuro de muchos perdido en algo tan irrisorio que se me hace imposible hacerlo tangible en palabras; lloro porque aunque no quisiera llorar, el aire emana esa chispa necesaria para encender el motor del llanto. Como explicar la impotencia y la bronca que sentimos por todas muertes tan injustas que suceden dia a dia.
El dolor y vacío que siento en el pecho, más allá de estas lágrimas, es una mezcla de eso, de bronca y de impotencia.

Just a fucking day

La historia dirá, que hoy te daban el alta del hospital.
De lado quedan las especulaciones y el famoso y ya controversial "¿Qué hubiera pasado si...?" Si te hubieras quedado en el hospital un día mas, si habría sido diferente o ya era el momento de dejarte hacer algo que vos querias hace ya un cierto tiempo (lo dijistes, lo recuerdo) y que sentí la última vez que estuvimos juntos ( Volver ), etc.
Día nublado pero con sol, teñistes el cielo de rayos de esperanza y de luz; y mientras miraba por la ventana recordando los buenos momentos juntos pude sentirte cerca mio, mirandome desde uno de esos espacios entre las nubes en donde se podía sentir el calor del sol, el color de tu cariño que siempre sentí incondicionalmente, a pesar de nuestras distancias y de las peleas entre vos y tu hija.
Te lloro por las razones equivocadas; te lloro, porque se que en algún momento yo estaré en el lugar de hijo, y no de nieto; te lloro, también, porque se que en algún momento yo estaré en tu lugar. Te lloro por la relación que nunca pudimos tener, aunque se que en el fondo vos fuistes alguien que me quiso mucho y se te notaba en cada mirada y en cada expresión; en cada porción de alegría que me dabas; te lloro porque te iba a ir a visitar hoy a la tarde!!, y no me distes tiempo para al menos saludarte y decirte que estaba contento porque ya estabas bien y no pudistes esperarme. Y te lloro, porque sos el último pedazo de pasado que quedaba en mi vida.
Todos te recordaran como Generoso Alvarez Fernandez, aunque yo te podré recordar como mi abuelo; muchos dirán que no hicistes mucho en tu vida, y yo sin embargo seguiré sonteniendo ciegamente, que lo mejor que pudistes haber hecho, fue tener una vida digna para que yo la pueda seguir como ejemplo y pueda hacerte sentir orgullo desde donde estes feliz ahora, junto con la abuela a quien tanto extrañabas y anhelabas.

Fallecimiento

Tendría que haber pensado en otra cosa, en ella, en lo que fue, en todos, pero el estado hiper sensible con el que me encuentro habría hecho que me ponga a llorar aunque incluso ese llanto, hubiera sido por las razones equivocadas.
No pude dejar de pensar en que extraños que son los funerales; la gente reunida ahí, hablando sobre todo; gente que hace mucho que no se ve y se ponen al dia con las nuevas noticias ¿Acaso hace falta semejante acontecimiento para que la gente se reuna? Todos se olvidan de esas tontas diferencias, de las distancias y se reunen para acompañarse en un dolor que solo pocas personas sienten hasta que les llega el momento.
¿Quiénes vendrán a mi funeral? Se que es un pensamiento muy dramático y bizarro, pero verdaderamente, ¿Cuanta gente quedará y llegará para sufrir mi culminación material? ¿Qué hablarán, que pensaran y sentiran? ¿Los estaré viendo desde algún lado?
¿Cómo reaccionaré yo cuando esté en la posición de perder a alguien importante?
Incluso estuve pensando que me gustaría que hagan con mi cuerpo y no llegué a ninguna solución por la cual me sienta orgulloso.
Debo admitir incluso que yo, me olvidé de esas distancias pelotudas y pude sentir los buenos sentimientos de algunas personas.
No tengo más para recordar, simplemente le dedicaré estas lineas a esas personas que ya no están conmigo y que no sólo las extraño sinó que no las lloré en su momento. Esas personas que me quieren, esten donde estén y me siguen de cerca. Esas personas que sentimos que nos miran y a las cuales queremos hacerles sentir que todo su trabajo y esfuerzo no fueron en vano. ¿Acaso habrá alguien que se sienta orgulloso de mi?

The beginning of the end

La vida apesta. Uno se pasa todos los dias de su vida, pensando en un mañana mejor, haciendo esfuerzos sobrenaturales por sentirse mejor y sosteniendo que todo va a ser mejor; negando una realidad y ocultando la depresión bajo una frágil y transparente máscara de felicidad cuando en la realidad se la pasa frustrado por la vida que tiene, por todas las cosas que no puede hacer y que no consigue. Nos la pasamos tomando desiciones que despues terminamos por no aceptar, pensando en mil cosas que nos mantienen el dia ocupado para llegar a la noche y pensar ¿Sirvió de algo?
Todo es tan complicado y cada dia que pasa es un dia menos de vida que tenemos, y nos acercamos hacia un final inevitable y así y todo no podemos hacer nada para contrarrestarlo.
Perdón si es muy post muy depresivo. Quizá tuve un sueño de mierda ayer a la noche; quizá me desperté pensando que no hay salvación o quizá solo tuve un domingo de mierda (El segundo round, como era de esperarse).

El Río

Y sí, parece que es así, que te has ido diciendo no sé qué cosa, que te ibas a tirar al Sena, algo por el estilo, una de esas frases de plena noche, mezcladas de sábana y boca pastosa, casi siempre en la oscuridad o con algo de mano o de pie rozando el cuerpo del que apenas escucha, porque hace tanto que apenas te escucho cuando dices cosas así, eso viene del otro lado de mis ojos cerrados, del sueño que otra vez me tira hacia abajo. Entonces está bien, qué me importa si te has ido, si te has ahogado o todavía andas por los muelles mirando el agua, y además no es cierto porque estás aquí dormida y respirando entrecortadamente, pero entonces no te has ido cuando te fuiste en algún momento de la noche antes de que yo me perdiera en el sueño, porque te habías ido diciendo alguna cosa, que te ibas a ahogar en el Sena, o sea que has tenido miedo, has renunciado y de golpe estás ahí casi tocándome, y te mueves ondulando como si algo trabajara suavemente en tu sueño, como si de verdad soñaras que has salido y que después de todo llegaste a los muelles y te tiraste al agua. Así una vez más, para dormir después con la cara empapada de un llanto estúpido, hasta las once de la mañana, la hora en que traen el diario con las noticias de los que se han ahogado de veras. Me das risa, pobre. Tus determinaciones trágicas, esa manera de andar golpeando las puertas como una actriz de tournées de provincia, uno se pregunta si realmente crees en tus amenazas, tus chantajes repugnantes, tus inagotables escenas patéticas untadas de lágrimas y adjetivos y recuentos. Merecerías a alguien más dotado que yo para que te diera la réplica, entonces se vería alzarse a la pareja perfecta, con el hedor exquisito del hombre y la mujer que se destrozan mirándose en los ojos para asegurarse el aplazamiento más precario, para sobrevivir todavía y volver a empezar y perseguir inagotablemente su verdad de terreno baldío y fondo de cacerola. Pero ya ves, escojo el silencio, enciendo un cigarrillo y te escucho hablar, te escucho quejarte (con razón, pero qué puedo hacerle), o lo que es todavía mejor me voy quedando dormido, arrullado casi por tus imprecaciones previsibles, con los ojos entrecerrados mezclo todavía por un rato las primeras ráfagas de los sueños con tus gestos de camisón ridículo bajo la luz de la araña que nos regalaron cuando nos casamos, y creo que al final me duermo y me llevo, te lo confieso casi con amor, la parte más aprovechable de tus movimientos y tus denuncias, el sonido restallante que te deforma los labios lívidos de cólera. Para enriquecer mis propios sueños donde jamás a nadie se le ocurre ahogarse, puedes creerme.Pero si es así me pregunto qué estás haciendo en esta cama que habías decidido abandonar por la otra más vasta y más huyente. Ahora resulta que duermes, que de cuando en cuando mueves una pierna que va cambiando el dibujo de la sábana, pareces enojada por alguna cosa, no demasiado enojada, es como un cansancio amargo, tus labios esbozan una mueca de desprecio, dejan escapar el aire entrecortadamente, lo recogen a bocanadas breves, y creo que si no estaría tan exasperado por tus falsas amenazas admitiría que eres otra vez hermosa, como si el sueño te devolviera un poco de mi lado donde el deseo es posible y hasta reconciliación o nuevo plazo, algo menos turbio que este amanecer donde empiezan a rodar los primeros carros y los gallos abominablemente desnudan su horrenda servidumbre. No sé, ya ni siquiera tiene sentido preguntar otra vez si en algún momento te habías ido, si eras tú la que golpeó la puerta al salir en el instante mismo en que yo resbalaba al olvido, y a lo mejor es por eso que prefiero tocarte, no porque dude de que estés ahí, probablemente en ningún momento te fuiste del cuarto, quizá un golpe de viento cerró la puerta, soñé que te habías ido mientras tú, creyéndome despierto, me gritabas tu amenaza desde los pies de la cama. No es por eso que te toco, en la penumbra verde del amanecer es casi dulce pasar una mano por ese hombro que se estremece y me rechaza. La sábana te cubre a medias, mis manos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal. De la sábana que apenas te cubría alcanzo a entrever la ráfaga instantánea que surca el aire para perderse en la sombra y ahora estamos desnudos, el amanecer nos envuelve y reconcilia en una sola materia temblorosa, pero te obstinas en luchar, encogiéndote, lanzando los brazos por sobre mi cabeza, abriendo como en un relámpago los muslos para volver a cerrar sus tenazas monstruosas que quisieran separarme de mí mismo. Tengo que dominarte lentamente (y eso, lo sabes, lo he hecho siempre con una gracia ceremonial), sin hacerte daño voy doblando los juncos de tus brazos, me ciño a tu placer de manos crispadas, de ojos enormemente abiertos, ahora tu ritmo al fin se ahonda en movimientos lentos de muaré, de profundas burbujas ascendiendo hasta mi cara, vagamente acaricio tu pelo derramado en la almohada, en la penumbra verde miro con sorpresa mi mano que chorrea, y antes de resbalar a tu lado sé que acaban de sacarte del agua, demasiado tarde, naturalmente, y que yaces sobre las piedras del muelle rodeada de zapatos y de voces, desnuda boca arriba con tu pelo empapado y tus ojos abiertos.
Julio Cortazar - El Río - De Final de Juego